Sesión de meditación

19 Septiembre 2014

Busca en tu casa un espacio limpio, tranquilo y ventilado. Puedes inspirarte con una deidad, un cuadro de la naturaleza, una flor, una vela, etc.

Esto puede ser una herramienta, un punto de partida que te ayude en ese momento a conectar con el propósito.


Siéntate en postura meditativa con las piernas cruzadas o en un taburete con las piernas hacia atrás o sentado en una silla, lo más importante es estar cómodo y con la columna recta.


Observa que las lumbares no se arqueen demasiado hacia delante y que tampoco caiga la pelvis hacia atrás, la parte dorsal también recta, se pueden retraer un poco los hombros hacia atrás expandiendo el pecho y el mentón entrado hacia la garganta, sin inclinar la cabeza hacia delante, el objetivo es colocar las cervicales rectas para que todo el conjunto de vértebras se endurezcan. Suelta la mandíbula, relaja, suelta toda la musculatura general haciendo un repaso con la mente.


La respiración lenta y profunda, afloja el abdomen.

Empieza observando la respiración. Cómo inspiras y como exhalas.

Vendrán pensamientos que van pasando y que alguno puede que se te enganche entablando un dialogo interior (por ejemplo: Anda me he olvidado de desconectar el teléfono, bueno si llaman no lo cojo pero si es...).


Así que si vienen, déjalos.

Imagina por un momento que tu mente es como un cielo azul y los pensamientos son nubes que van pasando, pues algo así, tu mente es clara y se forman pensamientos, obsérvalos igual que a la respiración, no te identifiques con ellos, solo observa su naturaleza, si te das cuenta de que te has enredado en un dialogo interior, déjalo pasar todo y tampoco te regañes a ti mismo si te descubres varias veces en “el dialogo interior”.


Después de unos minutos la mente se habrá serenado un poco y los pensamientos vendrán con menos fuerza y más despacio.

Observa este silencio interior.


Para empezar hazlo 10 minutos cada día y después de un tiempo alargas a 15 m. Y así vas aumentando en la medida de tus posibilidades. Si puedes, hazlo cada día a la misma hora.


Te invito a que lo pruebes durante un mes y después de ese tiempo valores tu aprendizaje


OM Shanti

Visto 1255 veces Modificado por última vez en Miércoles, 01 Octubre 2014

Testimonios de nuestros alumnos

  • Aida Ribot

    Los sonidos y vibraciones retumban por todo el cuerpo. Sientes que la cabeza te da vueltas y que los músculos se relajan.

    Sientes estallidos de vibraciones por los brazos y piernas, un cosquilleo que va y viene constantemente. Es una experiencia única y relajante de las que más he sentido. Después de una sesión, salgo de clase como si estuviera flotando.

    Aida Ribot Profesora de inglés
  • Esther Beltran

    Es una experiencia intensa, el sonido penetra en las capas más profundas de nuestra psique y de nuestro cuerpo , atraviesa capas de nuestras barreras emocionales para sanarlas. Es como recibir un baño de luz a través de otro medio, nos despeja la mente y despierta nuestra conciencia.

    Esther Beltran Terapeuta cuántica
  • Luisa Siles

    Las sensaciones que me producen los sonidos de los cuencos es muy placentera de relax total, empieza el sonido a entrar por un oído y haciendo circulo entra por el otro, por toda la cabeza después se expande por todo el cuerpo, entrando por las palmas de las manos en vibración y sintiendo lo mismo por los pies, es un placer y otro placer es el yoga.

    Luisa Siles Maestra de Reiki
  • M Cruz Barón

    Las meditaciones con sonidos de cuencos, flautas, tambores, platillos, cantos... es sobre todo un viaje a lo profundo del alma.

    En la sesión de hoy he conectado con la gran vibración de los cuencos de más tamaño. El sonido ha pasado por mi cuerpo haciendo de mí un sonido más. El sonido envolvente de las campanillas y platillos me ha levantado del suelo y he dado vueltas por la sala. El palo de la lluvia me ha conectado con mi alma apache. Los mantras con templos sagrados de la India o el Tíbet.

    M Cruz Barón Grafóloga
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