Trabajó sin descanso para difundir el Dharma (enseñanza o camino de evolución) puro de Buda por todo el Tibet. Por medio de sus enseñanzas y buen ejemplo, guió a muchos seres al logro de las auténticas realizaciones.
Durante su vida estableció un gran monasterio en el Tibet, llamado el monasterio de Ganden (tierra gozosa), difundió por todo el país la doctrina mas pura, “ La doctrina de Ganden”. Esta enseñanza se la llama “ la Gran protectora” por que protege a todos los seres sintientes del océano del sufrimiento samsárico (ciclo de encarnaciones).
Hoy en día a la tradición de Yhe Tsongkhapa, se la conoce como “ la Tradición Gelug “ o la tradición virtuosa, a sus seguidores les llaman Los Gelugpas ( o los sombreros amarillos).
Si Yhe Tsonghapa, en vez de enseñar el Dharma y mostrar un buen ejemplo, se hubiera dedicado a exhibir sus buenas cualidades, como poderes sobrenaturales y otros tipos de clarividencias, ahora no podríamos recibir ningún beneficio de tales acciones.
Lo que necesitamos no son ostentaciones de poderes milagrosos sino un modelo y un ejemplo claros de cómo entrar en el camino espiritual correcto.
Al nacer, de su madre brotó una gota de sangre y en el lugar donde cayó, con el paso del tiempo, creció un precioso árbol blanco de sándalo de cien mil hojas. Cada una de ellas tenía la impresión de la imagen del Buda Sengei Ngaro. Este suceso fue una señal de que el niño era una manifestación de Manyhushri. Mas tarde, el Tercer Dalai Lama, Sonam Gyatso, consagró el árbol como un objeto sagrado digno de veneración, y lo trasladó al monasterio de la localidad donde lo colocaron en una stupa de plata adornada con joyas preciosas y dispusieron diversas ofrendas a su alrededor.
Este monasterio recibió el nombre de “el Monasterio de Kumbum” o el Monasterio de las Cien Mil Imágenes. Con el paso del tiempo otros árboles similares crecieron alrededor de la stupa y en sus hojas también aparecieron imágenes sagradas. Algunas hojas revelaban las letras del mantra de Manyhushri, AH RA PA TSA NA DHI, y otras su sílaba semilla, la sílaba DHI. La gente devota de los alrededores consideraba estas hojas como objetos sagrados y, en el otoño con su caída, las recogían y molían para convertirlas en polvo bendito.
Al tomar este polvo medicinal muchas personas se aliviaron de sus dolencias y enfermedades y desarrollaron una sabiduría muy especial.
El mero hecho de visualizar a Yhe Tsongkhapa en actitud meditativa es un método potente para recibir las bendiciones de todos los Budas.
















